¿Problemas con la familia de tu pareja?

Hay una frase que dicta que: “Te casas no solo con tu novio, sino con su familia también”, esto puede parecer tonto, a unos les molesta y a otros no. Entonces, si es cierta o no, eso lo decidirá cada pareja. No obstante, la relación es solo de dos, aunque también se establece un vínculo con la familia del otro y todo su entorno.

Es muy común que surjan problemas con la familia de la pareja, cosa que se puede deber a diferentes causas. Esto es más usual cuando ya hay un matrimonio, en algunos casos, la responsabilidad puede caer en la familia política, mientras que otras veces, se trata de uno de los miembros de la pareja.

Son amores y relaciones distintas

Ambos deben entender que el amor por el otro es diferente al de la familia, pero igual de importante, sobre todo por los padres, hermanos e hijos. Cuando se busca a una pareja y de verdad se le ama, hay que hallar la forma de mantener una buena relación con sus familiares y entornos; ya que, ello también resulta importante. No hay que aislarse de la familia política, sino adentrarse en su mundo y hacer relaciones sanas y positivas.

Es posible que se puedan tener roces o dificultades con los suegros o algún otro familiar de la pareja, pero ante eso, hay que aprender a manejar las situaciones correctamente, lo que significa no caer en el irrespeto, agresión, mal trato o dimes y diretes. Se trata de buscar soluciones al problema, y siempre siendo sinceros con la pareja, seguramente entre ambos hallarán la solución.

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El compartir es importante

Es importante compartir los gustos y momentos del otro, no se puede ser egoísta y pretender separar a la pareja de su familia, al contrario, hay que unirse a su entorno, eso puede enriquecer la vida y la relación amorosa. Es prudente asistir a los compromisos familiares del otro, de la misma manera que nos gusta que participen en los nuestros.

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Características de una relación de pareja saludable

Las relaciones de parejas pueden ser complejas motivado a que dos individuos con capacidades, actitudes y aptitudes diferentes deben coincidir y coexistir con el objetivo de lograr el éxito de su vínculo;  esta perspectiva es quizás un poco insensible ya que en una relación también se encuentran involucrados diversos sentimientos, que en muchas ocasiones son muy difícil de explicar pero nos hace sentir tan extasiados que no nos permiten ver con la claridad la personalidad de la otra persona, logrando convertirnos en algunos momentos algo permisivos.

En el transcurso del tiempo algunas relaciones se vuelven maravillosas, del enamoramiento se pasa a un amor inquebrantable y leal, pero este camino no es sencillo, resistir las dificultades y encontrar la voluntad de ver los retos como oportunidades de aprendizaje dará la energía y la fortaleza para continuar y lograr que la relación pase otro nivel; pero ¿qué características debe tener una relación sana?

  •  Confianza: es la base de cualquier relación humana, en el caso de las parejas es normal sentir celos a veces porque los celos son una emoción natural y en niveles normales denotan interés en la relación. Pero lo realmente importante es cómo reacciona la persona que se siente celosa.
  • Honestidad: la confianza es directamente proporcional al nivel de honestidad que existe en la relación, es difícil confiar cuando un miembro no está siendo honesto.
  • Respeto: significa que cada persona valora a otro, entendiendo, sin cuestionar los límites de su pareja.
  • Buena comunicación: nunca reprimas un sentimiento acerca de tu pareja porque no le gusta escucharlo.
  • Tiempo para cada uno: hay que saber hacer concesiones y cada uno debe de disfrutar de su tiempo como hacía antes de estar juntos.

Relaciones no saludables

Están llenas de abusos y acciones controladoras, tanto física o verbales por parte de un miembro de la pareja, lo que convierte la relación tormentosa y llena de amarguras.

“Nunca por encima de ti, nunca por debajo de ti, siempre a tu lado.”

-Walter Whinchell-
  • Si el otro/a se enfada si no estás disponible.
  • Critica la forma en que te vistes o te comportas.
  • No te deja salir o hablar con tus amigos.
  • No te deja realizar las actividades que te gustan.
  • Te levanta la mano cuando está enojado/a.
  • Trata de obligarte a tener relaciones sexuales cuando no quieres.

Ante cualquier situación de abuso es mejor dar un paso atrás y reflexionar, porque una relación de pareja sana se basa en la libertad, en el respeto y en el diálogo.