Pareciera normal que preocuparse y sobreproteger más de la cuenta a la pareja. A simple vista, una pareja controladora puede confundirse con alguien amoroso, pero, a decir verdad, esa obsesiva idea de pretender controlar todo en la relación no es para nada una señal de amor.

Las personas que buscan tener el control en la relación están más preocupadas acerca del tener poder o de protegerse ellos mismos, antes pretender amar a su pareja.

Tener una pareja controladora no es algo sencillo, esto puede afectar mucho una relación si no se aprende a manejar a tiempo. Pero, ¿cómo controlar esta situación?

Evitar el confrontamiento

Por lo general, la controladora siempre querrá tener la razón y apelará a cualquier recurso para salirse con la suya. No necesitan argumentos valederos, siempre buscarán de imponerse a como dé lugar.

Desarmarlo y no atacarlo

La sobriedad y la calma es una buena estrategia para demostrarle al controlador que no está en lo cierto. De alguna manera, esto permite desarmarlo, sin necesidad de discutir o llegar a malos términos.

Control y firmeza

Una persona controladora buscará siempre reprochar la actitud, la opinión, y la forma de actuar de las otras personas. Por eso, es importante mantenerse firme. No dejarse menospreciar, pero tampoco provocarles. Es imprescindible el control y la firmeza.

Determinar si es necesaria la ayuda profesional

Las personas controladoras pueden sufrir de un trastorno de personalidad (posiblemente un trastorno narcisista de la personalidad o un trastorno de personalidad antisocial) que se origina a partir de experiencias en la infancia o a principios de la adultez que no han podido resolver con claridad.

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