Podemos pensar que la sexualidad responsable solo tiene que ver con la parte mecánica, es decir el acto en sí, que con la protección en el momento estamos siendo responsables, pero nada más alejado de la realidad.

La sexualidad responsable tiene que ver con muchos más factores, como los factores económicos, sociales y psicológicos de nosotros y de la otra persona. La responsabilidad antes, durante y después del acto son factores que debemos tomar en cuenta dentro de la sexualidad sana.

Sobretodo cariño

Para establecer una relación sexual que sea satisfactoria en todos los sentidos, necesitamos un ingrediente fundamental y este es el cariño por la otra persona, partiendo de esta base lo demás se hará más fácil.

Los demás factores responden a un por qué deseamos realizar el acto, y saber si al hacerlo le estaremos haciendo daño a esa otra persona que queremos. Ser responsable de nuestra sexualidad, también pasa por temas de higiene corporal y de apariencia.

Si queremos que la otra persona esté dispuesta, no podemos imponernos, tenemos que crear ese deseo. Dentro de la sexualidad responsable se encuentra entender a nuestra pareja y en ciertos casos ceder. A veces esa persona no querrá realizar el acto y saber aceptar un no  es necesario, como también puede pasar que nuestra pareja quiera y nosotros no, a lo cual podemos negarnos o intentar complacerla.

Si bien al principio dijimos que no todo es la protección durante el acto, es innegable que la misma es importante, no solo en cuanto a concebir una nueva vida, sino a enfermedades o patologías que pueda tener nuestra pareja. Cuidarnos a nosotros, es una forma de cuidar al otro y al mismo tiempo cuida lo más preciado que es nuestra relación.

La sexualidad es disfrute, pero no por eso esta exenta de riesgos o responsabilidades las cuales debemos afrontar siempre con cariño por nuestra pareja y con nuestros valores.

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