La llegada de un hijo siempre trae cambios, pero esto no tiene que ser motivo para que desaparezca la privacidad en la pareja. La rutina se va a modificar, así como la vida en general, pero no se puede perder la intimidad.  

Es imposible no sentirse afectado en la pareja cuando llega un hijo, el tiempo que antes era de dos ahora tiene un nuevo integrante que en un primer momento absorbe toda la atención, además de implicar nuevas responsabilidades.

Tips para mantener la privacidad en pareja

Conversar: a veces la rutina nos consume y llegamos muy cansado al hogar, o estamos todo el día cuidando al nuevo integrante y solo queremos dormir. Es importante tomarse unos minutos en la noche o en las mañanas para preguntar a nuestra pareja como se siente y hablar sobre temas personales o gustos en común fuera de las conversaciones rutinarias.

Mantenerse romántico: dejar al niño en casa de los abuelos o algún tío, y hacer una escapada a algún sitio como la playa, un hotel, la montaña o si el presupuesto es un poco más ajustado comparar los ingredientes para una cena romántica.

No acabar la vida sexual: después de tener un hijo, algunas parejas bajan su intensidad sexual. Eso puede crear ciertos temores e inseguridades con respecto a cómo se siente nuestra pareja. El sexo es importante además es un acto que ayuda a mantener la privacidad en la pareja.

Cuidar el aspecto personal: a veces la rutina hace que nos descuidemos y demos por sentado que la otra persona nos ama y siempre va a estar. Algo que reaviva la intimidad en pareja es arreglarse para verse, tener pequeños detalles para que la pareja no se debilite.

Un hijo es una bendición y una gran responsabilidad, pero no podemos dejar que eso acabe con la privacidad en la pareja, porque el amor y la intimidad dentro de la pareja también hay que cultivarla.

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