Una respuesta rápida podría ser decir que sí, pero eso es algo obvio, lo importante es saber las causas de este cambio entre la intimidad del matrimonio y el noviazgo pueden ser varias.

El matrimonio puede ser una etapa confusa, en su mayoría feliz. Ahora vienen más responsabilidades, un cambio de rutina, compromisos que antes no existían, como los hijos o deudas compartidas, pero cómo afecta esto nuestra intimidad.

Es complicado

La rutina, esa palabra que representa todas esas actividades necesarias para el día a día pero que lentamente nos hacen olvidar a la persona que tenemos a nuestro lado. Damos por sentado que el otro siempre estará con nosotros y siempre nos querrá, porque eso es lo que nosotros hacemos, aunque cómo puede saberlo si no se lo demostramos.

El trabajo, los niños, las deudas importantes cuestiones que lentamente hacen que esa llama que alguna vez nos unió a nuestro conyugue, se apague poco a poco. Por eso es necesario que esa llama se reanime la intimidad del matrimonio.

Las formas de hacerlo son variadas, nadie conoce más a su pareja que nosotros y sabemos lo que le gusta y lo que no. Pero algunos trucos siempre son de utilidad.

Antes de pasar a la intimidad, se necesitan juegos previos, mensajes de texto a lo largo del día, alguna carta antes de irte o dejar algún mensaje . Ir creando intriga sobre lo que puede pasar cuando se reencuentren, eso mantendrá alerta y expectante a nuestra pareja.

Retomar lo impredecible de la intimidad del noviazgo, además de admirar el cuerpo de nuestra pareja, alagar sus atributos, hará que se sienta más a gusto y la intimidad sea mucho más placentera. Algo importante es comprender que la intimidad no es solo sexo, también pasar momentos a solas, que sean emocionalmente ricos es sumamente importante.

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