¿Qué entendemos por sexualidad responsable?

Podemos pensar que la sexualidad responsable solo tiene que ver con la parte mecánica, es decir el acto en sí, que con la protección en el momento estamos siendo responsables, pero nada más alejado de la realidad.

La sexualidad responsable tiene que ver con muchos más factores, como los factores económicos, sociales y psicológicos de nosotros y de la otra persona. La responsabilidad antes, durante y después del acto son factores que debemos tomar en cuenta dentro de la sexualidad sana.

Sobretodo cariño

Para establecer una relación sexual que sea satisfactoria en todos los sentidos, necesitamos un ingrediente fundamental y este es el cariño por la otra persona, partiendo de esta base lo demás se hará más fácil.

Los demás factores responden a un por qué deseamos realizar el acto, y saber si al hacerlo le estaremos haciendo daño a esa otra persona que queremos. Ser responsable de nuestra sexualidad, también pasa por temas de higiene corporal y de apariencia.

Si queremos que la otra persona esté dispuesta, no podemos imponernos, tenemos que crear ese deseo. Dentro de la sexualidad responsable se encuentra entender a nuestra pareja y en ciertos casos ceder. A veces esa persona no querrá realizar el acto y saber aceptar un no  es necesario, como también puede pasar que nuestra pareja quiera y nosotros no, a lo cual podemos negarnos o intentar complacerla.

Si bien al principio dijimos que no todo es la protección durante el acto, es innegable que la misma es importante, no solo en cuanto a concebir una nueva vida, sino a enfermedades o patologías que pueda tener nuestra pareja. Cuidarnos a nosotros, es una forma de cuidar al otro y al mismo tiempo cuida lo más preciado que es nuestra relación.

La sexualidad es disfrute, pero no por eso esta exenta de riesgos o responsabilidades las cuales debemos afrontar siempre con cariño por nuestra pareja y con nuestros valores.

¿Está estancada tu relación de pareja?

A veces sentimos que nuestra relación de pareja no está pasando por su mejor momento, es como si llegados a un punto, se hubiera detenido. Como si existiera una pausa dentro de lo que pasa día a día, esto no significa que ya no queramos, o que algo cambio, es solo una pausa.

En estos casos se puede hablar sobre un estancamiento en la relación. Una relación estancada si bien no es el detonante de ningún problema grave si puede ser uno de los síntomas. El estancamiento puede convertirse en aburrimiento y este lentamente en tedio.

Señales de alerta

Imaginemos una pareja que han pasado muchos años juntos, se aman, ellos lo saben, de eso no tienen dudas. Pero desde hace tiempo no hacen nada nuevo, salen a los mimos lugares, comen  en los mismos restaurantes, tienen relaciones sexuales con la misma frecuencia, visitan a los mismos amigos, es decir, una vida sin cambios, sin nuevas ambiciones de pareja. 

Nuestra pareja imaginaria, se irá cansando poco a poco, en un principio tal vez no se percaten de lo que pasa, pensaran que esto es solo una etapa, tal vez es lo normal, después de la locura, la calma. 

Podemos tener dos soluciones para esta pareja: la primera sería que alguno de los dos, o los dos conocen a más personas y empiezan a abandonar su relación por construir otras relaciones. Si bien esto es un final, no es el más adecuado.

En cambio, existen métodos para evitar el estancamiento lo primero es la comunicación, una pareja bien comunicada podrá salir bien librada de todas las situaciones. Si ambos sienten el estancamiento es más fácil la solución, el cambio de rutina, el intentar experimentar algo nuevo.

Si solo uno siente que la relación está estancada es un poco complicado. Esto porque implica que están sintiendo cosas distintas, pero reiteramos que no existe problema que no pueda ser solucionado con una comunicación efectiva

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¿Hay diferencias entre la intimidad del matrimonio y la del noviazgo?

Una respuesta rápida podría ser decir que sí, pero eso es algo obvio, lo importante es saber las causas de este cambio entre la intimidad del matrimonio y el noviazgo pueden ser varias.

El matrimonio puede ser una etapa confusa, en su mayoría feliz. Ahora vienen más responsabilidades, un cambio de rutina, compromisos que antes no existían, como los hijos o deudas compartidas, pero cómo afecta esto nuestra intimidad.

Es complicado

La rutina, esa palabra que representa todas esas actividades necesarias para el día a día pero que lentamente nos hacen olvidar a la persona que tenemos a nuestro lado. Damos por sentado que el otro siempre estará con nosotros y siempre nos querrá, porque eso es lo que nosotros hacemos, aunque cómo puede saberlo si no se lo demostramos.

El trabajo, los niños, las deudas importantes cuestiones que lentamente hacen que esa llama que alguna vez nos unió a nuestro conyugue, se apague poco a poco. Por eso es necesario que esa llama se reanime la intimidad del matrimonio.

Las formas de hacerlo son variadas, nadie conoce más a su pareja que nosotros y sabemos lo que le gusta y lo que no. Pero algunos trucos siempre son de utilidad.

Antes de pasar a la intimidad, se necesitan juegos previos, mensajes de texto a lo largo del día, alguna carta antes de irte o dejar algún mensaje . Ir creando intriga sobre lo que puede pasar cuando se reencuentren, eso mantendrá alerta y expectante a nuestra pareja.

Retomar lo impredecible de la intimidad del noviazgo, además de admirar el cuerpo de nuestra pareja, alagar sus atributos, hará que se sienta más a gusto y la intimidad sea mucho más placentera. Algo importante es comprender que la intimidad no es solo sexo, también pasar momentos a solas, que sean emocionalmente ricos es sumamente importante.

5 hábitos de parejas felices

La felicidad en la pareja puede depender de muchos factores, pero algunos de ellos podemos crearlos. Las parejas felices crean hábitos de convivencia y los practican constantemente para asegurar la felicidad.

Los hábitos en la pareja son necesarios, ayudan a mantener la relación sana. Un hábito se crea con la constante repetición, aunque algunas veces no queramos.

Algunos hábitos

  1. Mensajes de buenos días/noches: un mensaje o una llamada al principio del día para desear un buen día y dejarle saber a la otra persona que estamos con ella en todo momento; o una llamada al final de la noche para enterarnos de como fue el día de nuestra pareja. Esto ayuda a reafirmar la confianza y la cercanía.
  2. Buscar actividades comunes: tener actividades que puedan hacer un común y ambos disfruten al máximo. Actividades como deportes extremos, correr o bien algunas más calmadas como ir al cine, o compartir un buen libro en pareja.
  3. Buscar lo bueno en el otro: a veces puede suceder que estemos molestos o disgustados con nuestra pareja y empecemos a enumerar una lista de sus defectos, y siempre vamos a encontrar varios. Si bien esto es fácil, las parejas felices hacen eso con las virtudes de sus acompañantes, siempre intentan ver el lado positivo y todo lo bueno que les aporta.
  4. Sentirse orgulloso: de la mano con el hábito anterior, hacer público con amistades y personas que conozcamos las actividades en que nuestra pareja se destaca es importante, demuestra lo orgulloso que nos sentimos con el o ella.
  5. Contacto físico: estar agarrados de las manos, los abrazos, los besos, las caricias, todo eso es importante dentro de una relación, ayuda a estar cerca, a sentirse seguro. Además, en público demuestra una relación sana.

Siempre debemos tener presente que lo más importante en toda relación es la comunicación, estar interesados en los sentimientos del otro y poder decir los nuestros de manera libre. Una pareja con una buena comunicación es una pareja feliz.

¿Un matrimonio a distancia puede funcionar?

La respuesta es sí, un matrimonio a distancia sí puede funcionar. Siempre y cuando el amor sea el pilar fundamental dentro de la relación. Sabemos que va a ser complicado y va a necesitar que ambas partes pongan todas las ganas para mantener la relación.

 Las razones para que un matrimonio se separe pueden ser varias, algún trabajo nuevo, o tal vez una necesidad familiar. Lo importante es siempre tener seguridad en la otra persona. A continuación, algunos consejos para los matrimonios a distancia.

Tips para la distancia

Comunicación: las nuevas tecnologías nos permiten hoy mucho más que antes mantenernos comunicados, lo que antes representaba meses en una carta hoy son segundo en un mensaje de alguna red social o un correo electrónico.

Mantener una constante comunicación es importante y más aun que sea efectiva, la distancia no es impedimento para no ser parte de la rutina.

Crear nuevos hábitos: tal vez comer juntos a través de la video llamada o alguna foto de buenos días o buenas noches. Crear hábitos que refuercen la convivencia a la distancia, estos logran crear una sensación de compañía.

Dar espacios: aunque queramos siempre estar comunicados con nuestra pareja, a veces es necesario entender que no puede hablar o no quiere hacerlo. Si bien en persona es fácil conocer los silencios, debemos aprender a comprender los silencios de la distancia.

Un matrimonio a distancia es complicado de mantener, pero no imposible. Siempre es importante entender a quién está lejos, porque ambos están a la misma distancia. Además de hacer siempre todo lo posible para verse, así sea una vez al mes o al trimestre, la piel también es importante dentro de la pareja.

El amor y la comunicación deben de ser los pilares para hacer que la distancia sea menos dolorosa dentro del matrimonio, la adaptación que viene luego de la separación siempre se hará más fácil mientras más hable la pareja.

¿La privacidad en la pareja se acaba con los hijos?

La llegada de un hijo siempre trae cambios, pero esto no tiene que ser motivo para que desaparezca la privacidad en la pareja. La rutina se va a modificar, así como la vida en general, pero no se puede perder la intimidad.  

Es imposible no sentirse afectado en la pareja cuando llega un hijo, el tiempo que antes era de dos ahora tiene un nuevo integrante que en un primer momento absorbe toda la atención, además de implicar nuevas responsabilidades.

Tips para mantener la privacidad en pareja

Conversar: a veces la rutina nos consume y llegamos muy cansado al hogar, o estamos todo el día cuidando al nuevo integrante y solo queremos dormir. Es importante tomarse unos minutos en la noche o en las mañanas para preguntar a nuestra pareja como se siente y hablar sobre temas personales o gustos en común fuera de las conversaciones rutinarias.

Mantenerse romántico: dejar al niño en casa de los abuelos o algún tío, y hacer una escapada a algún sitio como la playa, un hotel, la montaña o si el presupuesto es un poco más ajustado comparar los ingredientes para una cena romántica.

No acabar la vida sexual: después de tener un hijo, algunas parejas bajan su intensidad sexual. Eso puede crear ciertos temores e inseguridades con respecto a cómo se siente nuestra pareja. El sexo es importante además es un acto que ayuda a mantener la privacidad en la pareja.

Cuidar el aspecto personal: a veces la rutina hace que nos descuidemos y demos por sentado que la otra persona nos ama y siempre va a estar. Algo que reaviva la intimidad en pareja es arreglarse para verse, tener pequeños detalles para que la pareja no se debilite.

Un hijo es una bendición y una gran responsabilidad, pero no podemos dejar que eso acabe con la privacidad en la pareja, porque el amor y la intimidad dentro de la pareja también hay que cultivarla.