El sexo es muchas veces el motor dentro de las relaciones de pareja, la buena química en la cama puede sumarle muchos puntos a cualquier relación. Pero esta química no dura para siempre, con el paso del tiempo y la rutina el deseo se puede ver disminuido.

A veces las causas no son solo psicológicas, sino que el organismo deja de producir deseo por ciertas costumbres o alimentos que ingerimos. Aunque las causas sean diversas, las consecuencias en muchos de los casos son las mismas.

¿Qué puede pasar?

Posiblemente en un primer momento no haga ruido en la relación, se entienda que las responsabilidades lentamente van desplazando la cama, se puede pensar que es momentáneo, solo una pausa en la intimidad mientras bueno pasa la presión. Tal vez algunos días se encuentren de nuevo y llegue el pensamiento que todo va a mejorar, pero pasan los días y cada vez estos encuentros son más esporádicos.

El tiempo sigue pasando y en vista que los encuentros cada vez son menores, llega el descuido de la apariencia, porque, ya no pasa nada en la cama. Y así lentamente se apaga esa llama. Y es donde se acoplan a una rutina excluyendo la parte sexual, se convierte en una relación casi de amistad.

Pero excluir la vida sexual en una pareja, es casi como acabar con la misma. El sexo es un factor importante, ese deseo que nos despierta nuestro compañero de vida, lo hace sentir especial, además funciona para demostrar cariño. Sobre todo, en parejas que sean estables y lleven mucho tiempo juntas la permanencia del deseo es una reafirmación del compromiso que conlleva estar juntos.

El deseo tanto como el amor son necesarios en las relaciones de pareja, son como la sal y la pimienta, hacen que toda la comida tenga un mejor sabor.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *